Eres bueno.
No lo digo por decir. Lo digo por esto:
Tienes reputación profesional, una empresa, una casa, varios pisos, un coche que gira cabezas y el director del banco te soba el lomo cuando te acercas por la sucursal.
Tú tienes algo de eso. O todo eso.
También has cometido errores que valen más que los aciertos.
Acumulas historias que merecen ser contadas. Cientos, quizá miles de anécdotas y aprendizajes.
¿Cómo darles forma? Aquí es donde la mayoría de líderes fallan.
Hacen de escritores.
Pero no son escritores, sino expertos en ejecutar, liderar y ganar. No es que no sepan escribir; es que están intentando ser arquitectos, albañiles y decoradores al mismo tiempo.
Un verdadero líder no escribe su libro. Un líder lo delega y disfruta.
Y luego está lo que se conoce como coste de oportunidad. Imagina que decides ser "hombre orquesta" y escribir tu propio libro. ¿Cuándo piensas hacerlo?
Sé honesto.
Tienes una empresa que dirigir, una familia que atender y una vida que vivir. Gente que depende de ti. Esa es la razón por la que el libro siempre queda para "cuando tengas tiempo". Y ese momento nunca llega.